Y de repente;
desperté
sin ganas de amarte,
y con ganas de olvidarte,
sin ansiedad
de saber de ti.
Pero,
sin remordimiento,
sin odiarte,
sin esperar
que te pase algo malo.
Desperté,
y vi una libertad,
una oportunidad
de irme,
la desperdicié.
Hoy,
desperté,
sin ganas de amarte,
mañana lo haré de nuevo.