Ayúdame;
di mi nombre.
Hay tanto entre
los rincones
de mi habitación,
tantos pedazos
de papel con letras
en ellos.
Ayúdame,
no veo la claridad,
soy un ciego en este mundo terrenal.
Ayúdame,
corazón mío,
alma mía,
dame tú mano,
por una vez en la vida
quiero sentir la felicidad
que hay en tus brazos.