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Números

Veo mi existencia
definida, en una palabra;
en cuatro letras
o
en cinco,
puede que el número
sea seis.
Tengo de una
a tres razones
para respirar,
pero la cuarta,
que vale el doble
de cada una;
es la que me
llama al a la
inercia, al olvido.
Veo la mesa,
hay un florero:
cinco flores;
dos marchitas
una aún florece
la otra sin pétalos,
la última de plástico.
De tres a cuatro
lloro
y
de cinco a media noche
me arrepiento
de la debilidad
¿Por qué lloro?
No hay razones
no tendría
que haber tristezas.
Una, dos
lagrimas
seis, siete
más.
Al final seré:
Una fuente de agua
amarga.
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