Día

El día no tuvo provecho
ni placeres pasajeros.
¡Que desperdicio de día!
Ni tu recuerdo he visto
ni tu boca he imaginado.
¿Qué haré si la vida en su eterna gratitud
me da más días desperdiciados?
Del día hablo;
pero la anoche no ha acabado
¿Qué haré con estas horas
tachadas de basura,
con estas horas
que gritan por piedad?
El día no tuvo provecho
y la noche no ha de traer sustento.
Sólo tengo en mí; recuerdos
¿Llenaré la noche con lágrimas?
El d ía no tuvo provecho,
la noche se tiñe de recuerdos;
de secretos
de mentiras.
El día no tuvo provecho;
en mi lista no hay más que un consejo:
el de escribir en todo momento.
Y sí;
el día no tuvo provecho;
y en la noche con recuerdos,
he de escribir en todo momento.
¿La noche será también
un desperdicio?
Porque si el recuerdo
Impulsor de escritura
me diera un cuento
o
un poema;
no sería para la noche
una perdida.
¡Benditos recuerdos!
Que han de atormentarme en vida
que me seguirán ya muerto;
gracias por darle sentido
a la noche.
El día no tuvo provecho;
la noche es igual;
sólo que con un moño
hecho de lagrimas
de invierno,
y un corazón estampado
de frases del año pasado.
El día no tuvo provecho.
La noche tampoco;
y la vida no lo ha renegado.