Mundo

En qué mundo patético
nos sumergimos;
en la lástima que sentimos
por nosotros
por el camino tomado.
No son más que patadas de ahogado;
de un ser necio
que busca agua en lugares secos.
¡Ay, qué ser tan necio!
Dios…
Tan necio he sido:
llorar debería
revolcarme en tierra debería
más no sonreír de alegría.
Me hundo y canto,
y en la oscuridad no encuentro el llanto.
Todo parece ser iluminado;
con la sonrisa sin razón,
la oscuridad se esconde
delante del que sufre
y grita desde lejos
donde no nos toca
ni nos ve en los espejos.
En qué mundo patético
nos sumergimos;
no tratamos de salir,
tampoco luchamos
por sobrevivir.
¿Cuál será nuestra razón de existir?
Si el placer no lo encontramos
ni a la felicidad nos adelantamos.
Creo que sólo el sufrir tenemos ganado
y es por mera suerte.
¿Pero qué haríamos sin esto?
Si es la dadiva del ser humano
es el sufrir sin ser escuchado.