Tenía que Empezar

Tenía que empezar
con las soluciones de la vida,
a cargar con el peso del mar
y no llorar.
Tenía que empezar;
a retornar del camino erróneo
recoger las flores regadas
y rezar para no tener castigo.
Pero ni era sencillo
ni la vida me lo permitía.
Rogaba;
pero el sol se ocultaba.
Y a latigazos del recuerdo
caminaba.
Tenía que empezar
a olvidar los colores
y a quemar esas flores.
Tenía que demostrar
a mi verdugo que no me sometería más.
Prefiero la oscuridad
en camino de dolor propio;
que la luz
en camino de dolor ajeno
y fastidioso.
Pintaba las paredes negras
miraba el cielo y caían lágrimas
de aquellos corazones rotos
de aquel camino erróneo.
Tenía que empezar;
a arrebatar mi corazón
de las manos ajenas.
A luchar con la necedad
maquillada de amor de verdad.
Tenía que empezar;
pero será mañana,
cuando el sol no queme mucho,
cuando el mar no esté salado.