Manos

Tengo las manos en la garganta,
me siento animado por el espejo,
quien grita desesperadamente que teja la soga
y que desenvaine el cuchillo.
Tengo las manos en la garganta,
no puedo dormir y soñar,
que la vida no se detiene
y no te deja llorar.
No veo más que actuaciones
risas de satisfacción banal,
melodías con tonos de libertad,
rostros gozosos de placeres.
Que simples palabras
para la compleja vida limitada.
La satisfacción del corrompido
es haber vivido sin preocupación,
sin haber sentido
sin saber que la vida acaba en una acción.
Pero tienen momentos
donde le cae el momento
y se inundan en resentimiento.
Se burlan de la muerte,
parecen amar la vida
pero la alejan,
y detestan sus reglas.
Tengo las manos en la garganta,
otros la tienen en lengua
o en medio de sus piernas.